
Carlos, con su oberol café, camisa de cuadros y tenis gastados, la esperaba en la puerta sosteniendo un pequeño trompo azul. Cuando llego a su lado se dieron un enorme abrazo, sabían que esa era la ultima vez que estarían juntos, Carlos cumularía los 8 al día siguiente y debería irse. Pronto seria remplazado por Gina, quien en unos meses llegaría a los 3 años.
Al abrirse la puerta salieron a un pequeño jardín semicircular de pasto sintético, con un árbol plástico en el centro del que pendía un columpio de madera; cerca a una pequeña fuente de piedra, ologramas creaban: mariposas, flores y pajaros, mediante unas bocinas colocadas en lo alto de la pared, se escuchaba el silbido de las aves y del agua, lo que daba mas realismo a esa fantasía. El jardín no estaba al aire libre, enormes paredes pintadas como si fuera el horizonte la delimitaban y al frente un enorme ventanal permanecían oscuro. Los niños tomaron posiciones; Carlos junto a la fuente y Lina en el columpio sosteniendo d un brazo a la muñeca que había elegido.
Al encenderse la luz los niños empezaron a jugar.
Del otro lado del cristal varios adultos observavan con asombro y tomaban fotografías. Sobre el cristal solo había un pequeño letrero blanco con letras marrón que decía: Inocencia.
Una sola palabra para describirlo...profundo.
ResponderBorrarBonito blog...me encanta el color purpura, es el color de los reyes y los emperadores!
amiga,tu blog es una experiencia sensorial!
ResponderBorrarMuchas gracias por tu amable comentario en mi blog. Me siento muy halagada. Nos vemos por aquí!
ResponderBorrarGracias por pasar, que estes bien...
ResponderBorrarlindo cuento para adultos...
un beso